Hoy he visto en prensa que la intervención en la Avenida Bethencourt y Molina estaba recibiendo muchas críticas por parte de los empresarios, algo bastante habitual en todo lo que significa una sustancial mejora en nuestro municipio. Lo que no veo es la necesaria autocrítica sobre sus actuales modelos de negocio. Quizás sea cierto que la intervención realizada no responda a las actuales necesidades de unos negocios anquilosados en el tiempo, con falta de creatividad e imaginación pero que si deje el camino más preparado para otros conceptos de negocios, más dinámicos, acogedores y que respondan mejor al modelo de ciudad que muchos ansiamos. Los empresarios deben ver otras oportunidades en una intervención de este tipo, aprovechar con criterios de calidad la inversión realizada y estar a la altura de la misma. Si yo fuera uno de ellos, me imaginaría las terrazas que vemos en la foto, con mobiliario (sillas y mesas de calidad y no el tipico mobiliario de fibra) sombrillas carentes de la tipica publicidad, jardineras que cubran la perímetro y generen intimidad, una nueva carta u oferta diferente, la formación del personal, etc, etc.
Lamentablemente volvemos a cometer los mismos errores que nos han llevado a la situación actual, es más fácil echar la culpa a los demás de la mala trayectoria de los negocios, cuando tenemos nuevas oportunidades de cambiar el modelo y contribuir, en fin…
He escrito en varias ocasiones sobre el particular. La ocupación de la vía pública en el Puerto de la Cruz se caracteriza por la anarquía y el descontrol. Y hay que poner remedio si no quiere que se pierda el último encanto de la ciudad: pasear tranquilamente por sus calles, avenidas y plazas. Existiendo una ordenanza reguladora no parece tan difícil. Sólo es cuestión de voluntad y hacer el seguimiento adecuado.
BUENAS NOCHES:
¡¡Qué cutrez!! Debería multarse a los que no saben aprovechar la inversión y premiar a los que lo hacen bien.